El/la especialista en iridodiagnóstico busca señales en el ojo que puedan orientar sobre las fortalezas y debilidades del cuerpo.
Cada ojo es único, incluso más que nuestras huellas dactilares.
El/la iridólogo/a estudia tanto los colores como las estructuras del iris y, a partir de ello, realiza preguntas sobre el estado de salud de la persona.
La parte estructural del iris se mantiene prácticamente constante a lo largo de la vida, mientras que el color puede variar.
Tanto la herencia genética como el entorno desempeñan un papel importante en la salud a lo largo de nuestra vida, y mediante la iridodiagnosis es posible recibir recomendaciones de salud personalizadas y orientadas a prevenir desequilibrios.

